Si el núcleo de Encélado fuese poroso, las posibilidades de sustentar vida aumentan

Siempre he comentado sobre los lugares más cercanos y posibles para encontrar seres vivos fuera de la Tierra. El primer nombre que aparece es Marte; pero los astros donde la vida realmente podría existir son dos lunas, Europa alrededor de Júpiter y Encélado, luna de Saturno. Ambos poseen un océano global de agua bajo kilómetros de una superficie de hielo. Si el núcleo de Encélado fuera poroso, la fricción de marea generaría el calor suficiente para provocar actividad hidrotermal en su interior durante mucho tiempo, aumentando sus posibilidades de habitabilidad.

Esto fue publicado hace unos días en Nature Astronomy. Encélado tendría un océano salado global bajo una capa de hielo con un grosor medio de 20-25 km, que llegaría a tan solo 1-5 km en la región polar sur. Allí, a través de fisuras en el hielo se expulsan chorros de vapor de agua y granos de hielo. La composición delmaterial eyectado, analizada por Cassini, tiene sales y polvo de silicio, formarían por la interacción de agua a unos 90 ºC con la roca del núcleo poroso.

Para que esto fuese posible faltaría una gran fuente de calor, unas cien veces mayor que la que podría generar la descomposición natural de elementos radioactivos en las rocas de su núcleo, así como un medio que focalizase la actividad en el polo sur, algo muy improbable. Pero se cree que el efecto de marea en Saturno es el responsable de las erupciones que deforman la capa de hielo de Encélado mediante movimientos de atracción y repulsión a lo largo de su recorrido del planeta, aunque la energía producida sería demasiado débil para contrarrestar la pérdida de calor desde el océano; es decir que la luna se habría congelado al cabo de 30 millones de años. Lo interesante, gracias a las observaciones de Cassini, la luna sigue siendo activa, por lo que algo más está pasando.

En las nuevas simulaciones, el núcleo está formado por roca porosa deformable y no consolidada, que el agua puede permear, así, el agua líquida fría del océano puede filtrarse hasta el núcleo y calentarse gradualmente a medida que penetra debido a la fricción de marea entre fragmentos de roca en movimiento. El agua circula por el núcleo y luego vuelve a ascender debido a que está más caliente que lo que lo rodea. Esto transfiere calor al fondo del océano en columnas delgadas que interactúan con las rocas; estas columnas llegan al océano más frío.

Estos puntos calientes del fondo oceánico generan columnas que ascienden varios centímetros por segundo. No solo las columnas hacen que la corteza helada que hay por encima se funda, también transportan durante semanas y meses, desde el fondo oceánico, pequeñas partículas que después liberan al espacio en forma de chorros helados.
Los modelos muestran que la mayoría del agua se expulsaría en las regiones polares de la luna, con un proceso en cadena que generaría puntos calientes en zonas localizadas, generando un menor grosor en la capa de hielo justo encima, algo que coincide con lo medido por Cassini.

Las interacciones eficientes de roca-agua en un núcleo poroso provocadas por la fricción de marea podrían generar calor a lo largo de decenas de millones y hasta miles de millones de años.

“Una misión futura, equipada con un radar que penetre el hielo, también podría acotar el grosor del hielo y sobrevuelos adicionales —o un orbitador— mejorarían los modelos del interior, verificando también la presencia de columnas hidrotermales activas.” señalan en la página de la ESA.

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Sobre Matias Olate

22 años, Community Manager del Planetario Malargüe, redactor y editor de la web, Área de Sistemas; estudiante de Ciencias Exactas y Naturales, futuro geólogo, divulgador científico, locutor en "Ciencia Malargüe"; escritor, apasionado por las Ciencias.

Autor entrada: Matias Olate

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